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Tu mierda vida
Foro FS :: Fobia Social :: General
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Tu mierda vida
Eres, ya antes de nacer, uno de entre millones de espermatozoides que seguramente sean mejores que tú. En la carrera de obstáculos otros fueron más listos y desistieron. Se había corrido la voz: "psst, que no merece la pena, eh; que es una jodienda, eso". Has tenido la mala suerte de fecundar, porque eres el último tonto que se entera de las cosas. Eso será una constante en tu vida.
Después de una infancia anodina, donde no ocurre nada excepcional, donde no emulas sino tristemente a Daniel el Travieso y otros críos odiosos de la tele, te plantas con tus catorce o quince años sin haber hecho nada de relumbrón en tu vida, sin haber besado a una chica, sin haber tenido aventuras ni remotamente parecidas a las de los Goonies. Catorce o quince años siendo uno más, ni el mejor ni el peor, olvidado y difuso entre los chicuelos que ya destacaban en sus deportes, que ya tocaban algún instrumento; marginado de los chismes que ocupan otros chicos, de los ligoteos y la farándula escolar que les rodea. A tu edad hace doscientos años ya habrías repasado toda casa de lenocinio, habrías ido a la guerra y salvado a tu patria y te habrías batido en duelo cuatro o cinco veces habiendo quedado cojo o con alguna cicatriz amenazadora que lo atestiguase. En cambio eres el ser más gris de tu entorno. Empiezas el instituto creyendo que aquello está lleno de tipos duros y sales de él con la idea de dejar el parvulario. Tu noción de lo que es el mundo adulto se retrasa y no hay atisbos de empezar a vivir la vida al límite, como se supone que hace la gente mayor. Te has pasado todos esos seis años de instituto procurando mantenerte lejos de los vándalos, por no arruinarte un expediente académico que crees, en el momento, intachable, y que después no servirá ni para repasarte los tarzanetes de caca que quedan enredados en la pelambrera. Lo que más sacude tu vida es el gol de Alfonso a Yugoslavia en el descuento que nos mete en cuartos y te crees por ello un ser privilegiado. Después, una vez que Raúl falle el penalti contra Francia, sabrás que la gloria siempre estará reservada para otros.
Te pasas la pubertad a base de pajas furtivas. Sientes que algo no funciona. Hay una represión ilógica en todo esto. Te salen granos horribles y purulentos. Descubres con horror y un extraño deleite el hecho de explotarlos y salpicar contra el cristal del baño. Te preocupa tu imagen. Resulta que no eres tan bonito de ver como había estado diciendo tu madre la sofista. Llegas a la conclusión de que hay una incontestable relación entre el poco acercamiento de las chicas y tu aspecto simplón. Sabes que no todo va a depender de tu personalidad, ya mediocre de por sí, sino que estás condenado a la genética física y a la lotería del acné, de la alopecia, del micropene, o de cualquier tara que haga de ti un paria condenado a conformarse con las migajas, cuando Walt Disney te había dicho que podrías conseguir todo cuanto te propusieras.
Una vez pasado el instituto, sin saber qué hacer con una vida que ha pasado como un mal sueño, donde han sucedido cosas ilógicas en breves lapsos de tiempo, te dicen que tienes que tomar una decisión capital, sin marcha atrás que valga. Has de elegir finalmente tu trabajo o abrir el camino para lograrlo. Tienes que definir unos gustos vagos, elegir por aproximación la galera que más se hace a tu medida, para saber que algún día te tocará remar a ritmo constante, con un tambor de ocho horas de duración de fondo, sonando sin cesar. Decides estudiar en la universidad. Crees que aquello es el ágora del conocimiento y que encontrarás manifestaciones acordes a tu personalidad. Llegas solo, sin un mal amigo. Crees que algún grupúsculo de clase va a acogerte como una ONG. Que te van a vestir a la usanza común, que te van a sacar de paseo, a darte un bocadillo. Allí no ocurre nada. Pasan los años indolentemente y te encuentras igual de solo, con más barriga, menos pelo y la sensación de haberse pasado el cénit de tu vida, que fue aquella vez que besaste a una chica por el Word of Warcraft y que a los dos días desapareció montada en grifo y con el equipo morado que le habías prestado.
Llegas a plantearte tu vida entera mientras tu madre te pone los kryspis en la mesa. Estás mal. Hablas con una psicóloga que te llega casi a amenazar para que cumplas todo aquello que se supone que tienes que hacer. Ella te obliga a no alterar el curso de tu triste vida. Le falta poco para decirte que en realidad eres un privilegiado por tener una vida de mierda. Terminas tu singladura universitaria después de nueve o diez años de constante horror. El último año has hecho prácticas con niños que no conocen el walkman ni se han enterado de la colección de tazos de Chiquito. Te dicen que ya eres un adulto apto y empiezas a trabajar como un negro para ganar cuatro perras. Tienes la sensación de ser el último mono en la empresa, pero el que más trabaja mientras los otros hablan de sus viajes a Venecia o miran sus facebook poblados. Con un aspecto físico muy deteriorado y después de dos o tres visitas a mujeres de dudosa reputación, encuentras en las profundidades más tenebrosas de una red social de contactos a una mujer tan insípida como tú y que al menos parece leal. Empezáis a quedar y sientes que aquello del Amor es un invento de El Corte Inglés para recaudar en San Valentín. Tienes un sexo tan aburrido y monótono que no notarías cambio alguno si la cambiases a ella por un saco de patatas. Estás tan agotado del trabajo que cuando quedas para hablar con ella te reduces a una mala suerte de zombie con un tic de asentimiento testil. Sientes que ella no te valora y que probablemente desee a cada gachó que os cruzáis, pero aun así eres tan tonto como para seguir queriéndola.
Tenéis un churumbel que da asco verlo. Cada persona que se os para a saludar dice que se parece al padre. Te has hipotecado en una casa ruinosa que no vas a terminar de pagar hasta que tengas sesenta años. Tus vecinos te toman por pardillo. Sigues sin un mal amigo y en el trabajo eres el currela que se come los marrones pero al que mantienen, obligándote a creer que te hacen un favor explotándote. Apenas sales con algunos compañeros del curro y su conversación oscila entre el calzonazos amargado y oprimido por su mujer y el explorador e inquieto que ya ha viajado más que tú en toda tu vida, teniendo veinte años menos.
Tu mujer se vuelve cada día más odiosa. Está en esa fase de la dignidad de los cuarenta y se cree ahora lo suficientemente liberada como para dejarse follar por algún negro maloliente en expediciones con esas amigas suyas que te odian. Al crío no le va nada bien y sientes que lleva tu decepcionante camino. Te dice que si no tiene una Xbox 720 no es nadie y tú haces horas extra para satisfacerle. Tu mujer, definitivamente, decide separarse porque ha descubierto gracias a algún guía espiritual que es budista y bisexual, y se queda al crío y tu Xbox. Has sido tan panoli como para no firmar separación de bienes, y en régimen de gananciales te quedas fuera de tu casa y dejando una manutención de cuatrocientos euros que será gastada en bayas de Goji o en consoladores ergonómicos con rotores por todos lados. No tienes ya nada de valor que te sujete a la existencia. Ni siquiera tienes dinero para hacer de profesor Humbert y buscar una Lolita que dé color a tu vida. Mueres lentamente en una rutina insonorizada y aséptica. Si tuvieses algo de valor te habrías pegado un tiro, pero ni siquiera te atreves a estigmatizar a una familia que ha pasado olímpicamente de ti. En tus últimas horas cometes la osadía de pensar qué hubiera sido de tu vida de haber hecho tal o cual cosa, y llegas a la conclusión de que asombrosamente has ido a elegir siempre la peor decisión. Has vivido la más miserable y triste vida que podía haberte tocado. Y ya te jodes, porque no hay más. FIN.
Después de una infancia anodina, donde no ocurre nada excepcional, donde no emulas sino tristemente a Daniel el Travieso y otros críos odiosos de la tele, te plantas con tus catorce o quince años sin haber hecho nada de relumbrón en tu vida, sin haber besado a una chica, sin haber tenido aventuras ni remotamente parecidas a las de los Goonies. Catorce o quince años siendo uno más, ni el mejor ni el peor, olvidado y difuso entre los chicuelos que ya destacaban en sus deportes, que ya tocaban algún instrumento; marginado de los chismes que ocupan otros chicos, de los ligoteos y la farándula escolar que les rodea. A tu edad hace doscientos años ya habrías repasado toda casa de lenocinio, habrías ido a la guerra y salvado a tu patria y te habrías batido en duelo cuatro o cinco veces habiendo quedado cojo o con alguna cicatriz amenazadora que lo atestiguase. En cambio eres el ser más gris de tu entorno. Empiezas el instituto creyendo que aquello está lleno de tipos duros y sales de él con la idea de dejar el parvulario. Tu noción de lo que es el mundo adulto se retrasa y no hay atisbos de empezar a vivir la vida al límite, como se supone que hace la gente mayor. Te has pasado todos esos seis años de instituto procurando mantenerte lejos de los vándalos, por no arruinarte un expediente académico que crees, en el momento, intachable, y que después no servirá ni para repasarte los tarzanetes de caca que quedan enredados en la pelambrera. Lo que más sacude tu vida es el gol de Alfonso a Yugoslavia en el descuento que nos mete en cuartos y te crees por ello un ser privilegiado. Después, una vez que Raúl falle el penalti contra Francia, sabrás que la gloria siempre estará reservada para otros.
Te pasas la pubertad a base de pajas furtivas. Sientes que algo no funciona. Hay una represión ilógica en todo esto. Te salen granos horribles y purulentos. Descubres con horror y un extraño deleite el hecho de explotarlos y salpicar contra el cristal del baño. Te preocupa tu imagen. Resulta que no eres tan bonito de ver como había estado diciendo tu madre la sofista. Llegas a la conclusión de que hay una incontestable relación entre el poco acercamiento de las chicas y tu aspecto simplón. Sabes que no todo va a depender de tu personalidad, ya mediocre de por sí, sino que estás condenado a la genética física y a la lotería del acné, de la alopecia, del micropene, o de cualquier tara que haga de ti un paria condenado a conformarse con las migajas, cuando Walt Disney te había dicho que podrías conseguir todo cuanto te propusieras.
Una vez pasado el instituto, sin saber qué hacer con una vida que ha pasado como un mal sueño, donde han sucedido cosas ilógicas en breves lapsos de tiempo, te dicen que tienes que tomar una decisión capital, sin marcha atrás que valga. Has de elegir finalmente tu trabajo o abrir el camino para lograrlo. Tienes que definir unos gustos vagos, elegir por aproximación la galera que más se hace a tu medida, para saber que algún día te tocará remar a ritmo constante, con un tambor de ocho horas de duración de fondo, sonando sin cesar. Decides estudiar en la universidad. Crees que aquello es el ágora del conocimiento y que encontrarás manifestaciones acordes a tu personalidad. Llegas solo, sin un mal amigo. Crees que algún grupúsculo de clase va a acogerte como una ONG. Que te van a vestir a la usanza común, que te van a sacar de paseo, a darte un bocadillo. Allí no ocurre nada. Pasan los años indolentemente y te encuentras igual de solo, con más barriga, menos pelo y la sensación de haberse pasado el cénit de tu vida, que fue aquella vez que besaste a una chica por el Word of Warcraft y que a los dos días desapareció montada en grifo y con el equipo morado que le habías prestado.
Llegas a plantearte tu vida entera mientras tu madre te pone los kryspis en la mesa. Estás mal. Hablas con una psicóloga que te llega casi a amenazar para que cumplas todo aquello que se supone que tienes que hacer. Ella te obliga a no alterar el curso de tu triste vida. Le falta poco para decirte que en realidad eres un privilegiado por tener una vida de mierda. Terminas tu singladura universitaria después de nueve o diez años de constante horror. El último año has hecho prácticas con niños que no conocen el walkman ni se han enterado de la colección de tazos de Chiquito. Te dicen que ya eres un adulto apto y empiezas a trabajar como un negro para ganar cuatro perras. Tienes la sensación de ser el último mono en la empresa, pero el que más trabaja mientras los otros hablan de sus viajes a Venecia o miran sus facebook poblados. Con un aspecto físico muy deteriorado y después de dos o tres visitas a mujeres de dudosa reputación, encuentras en las profundidades más tenebrosas de una red social de contactos a una mujer tan insípida como tú y que al menos parece leal. Empezáis a quedar y sientes que aquello del Amor es un invento de El Corte Inglés para recaudar en San Valentín. Tienes un sexo tan aburrido y monótono que no notarías cambio alguno si la cambiases a ella por un saco de patatas. Estás tan agotado del trabajo que cuando quedas para hablar con ella te reduces a una mala suerte de zombie con un tic de asentimiento testil. Sientes que ella no te valora y que probablemente desee a cada gachó que os cruzáis, pero aun así eres tan tonto como para seguir queriéndola.
Tenéis un churumbel que da asco verlo. Cada persona que se os para a saludar dice que se parece al padre. Te has hipotecado en una casa ruinosa que no vas a terminar de pagar hasta que tengas sesenta años. Tus vecinos te toman por pardillo. Sigues sin un mal amigo y en el trabajo eres el currela que se come los marrones pero al que mantienen, obligándote a creer que te hacen un favor explotándote. Apenas sales con algunos compañeros del curro y su conversación oscila entre el calzonazos amargado y oprimido por su mujer y el explorador e inquieto que ya ha viajado más que tú en toda tu vida, teniendo veinte años menos.
Tu mujer se vuelve cada día más odiosa. Está en esa fase de la dignidad de los cuarenta y se cree ahora lo suficientemente liberada como para dejarse follar por algún negro maloliente en expediciones con esas amigas suyas que te odian. Al crío no le va nada bien y sientes que lleva tu decepcionante camino. Te dice que si no tiene una Xbox 720 no es nadie y tú haces horas extra para satisfacerle. Tu mujer, definitivamente, decide separarse porque ha descubierto gracias a algún guía espiritual que es budista y bisexual, y se queda al crío y tu Xbox. Has sido tan panoli como para no firmar separación de bienes, y en régimen de gananciales te quedas fuera de tu casa y dejando una manutención de cuatrocientos euros que será gastada en bayas de Goji o en consoladores ergonómicos con rotores por todos lados. No tienes ya nada de valor que te sujete a la existencia. Ni siquiera tienes dinero para hacer de profesor Humbert y buscar una Lolita que dé color a tu vida. Mueres lentamente en una rutina insonorizada y aséptica. Si tuvieses algo de valor te habrías pegado un tiro, pero ni siquiera te atreves a estigmatizar a una familia que ha pasado olímpicamente de ti. En tus últimas horas cometes la osadía de pensar qué hubiera sido de tu vida de haber hecho tal o cual cosa, y llegas a la conclusión de que asombrosamente has ido a elegir siempre la peor decisión. Has vivido la más miserable y triste vida que podía haberte tocado. Y ya te jodes, porque no hay más. FIN.

Donatien Alphonse- Empezando a destacar

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Mensajes: 288
Edad: 42
Tengo: Esquizofrenia

Re: Tu mierda vida
Curioso: podría decirse que mi vida ha sido mayormente una mierda, y no sería mentira. Pero si hay algo que definitivamente nunca he sido es "una del montón". El aburrimiento, la rutina, la falta de intereses y emociones... esos nunca fueron mis problemas. La muerte, el abandono, el maltrato, la culpa, los celos, el abuso, el rechazo, los intentos fallidos, los problemas de salud, los problemas económicos, el dolor físico y emocional, el pánico, la desesperación, el odio hacia mí misma, las traiciones de quienes me rodeaban, los comentarios crueles motivados por la envidia, la soledad extrema, el miedo a la locura... Esas fueron algunas de las cosas que hicieron de mi vida una mierda. Pero para mí "una mierda" es sinónimo de tragedia, de dolor intenso, no de existencia gris y anodina. De hecho, el gris es un tono que no abunda en mi historia. Nunca me quedé callada en un rincón. Nunca pasé desapercibida. Cuando fui rechazada siempre fue de una manera muy activa, mediante insultos, humillaciones, robos y hasta golpes.
Será porque uno de los pocos defectos que no tengo es ser mediocre. Soy terca, agresiva, desconfiada, insegura, cínica, pedante, rebelde bordeando la insolencia... Y también soy inteligente, profunda, honesta, fuerte, valiente, generosa, sensible, creativa, comprometida...
Mi vida fue una mierda porque me pasaron cosas horribles. Pero sobreviví. Y sobreviví por mérito propio, porque yo no soy una mierda.
Soy muy rara. Tengo tanto virtudes como defectos poco frecuentes y bastante exagerados. La mayor parte de la gente me odia por eso, pero unos pocos me quieren, también por eso. Ese es mi orgullo.
¿Los momentos terribles que tuve/tengo que soportar se compensan con los pocos momentos de profunda alegría que pueda tener? No sé. Si se tratara de un cálculo matemático, probablemente el resultado fuera negativo. Pero la matemática no se aplica en estas cosas.
Si yo elijo seguir viviendo no es porque crea que me espera un futuro de felicidad, ni porque me falte valor para terminar con mi vida, sino porque considero que merezco la oportunidad de seguir intentando obcecadamente ser feliz, hacer felices a las personas que quiero y ser un granito de arena en la balanza del lado de las cosas que hacen que este mundo sea un poco menos una mierda.
Será porque uno de los pocos defectos que no tengo es ser mediocre. Soy terca, agresiva, desconfiada, insegura, cínica, pedante, rebelde bordeando la insolencia... Y también soy inteligente, profunda, honesta, fuerte, valiente, generosa, sensible, creativa, comprometida...
Mi vida fue una mierda porque me pasaron cosas horribles. Pero sobreviví. Y sobreviví por mérito propio, porque yo no soy una mierda.
Soy muy rara. Tengo tanto virtudes como defectos poco frecuentes y bastante exagerados. La mayor parte de la gente me odia por eso, pero unos pocos me quieren, también por eso. Ese es mi orgullo.
¿Los momentos terribles que tuve/tengo que soportar se compensan con los pocos momentos de profunda alegría que pueda tener? No sé. Si se tratara de un cálculo matemático, probablemente el resultado fuera negativo. Pero la matemática no se aplica en estas cosas.
Si yo elijo seguir viviendo no es porque crea que me espera un futuro de felicidad, ni porque me falte valor para terminar con mi vida, sino porque considero que merezco la oportunidad de seguir intentando obcecadamente ser feliz, hacer felices a las personas que quiero y ser un granito de arena en la balanza del lado de las cosas que hacen que este mundo sea un poco menos una mierda.

Anita- Empezando a destacar

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Mensajes: 797
Edad: 27
Empleo - Ocio: más ocio que empleo
Humor: bastante, por suerte
Tengo: No lo sé

Re: Tu mierda vida
Donatien Alphonse escribió:Eres, ya antes de nacer, uno de entre millones de espermatozoides que seguramente sean mejores que tú.
Interesante, me pregunto si es tan asi realmente...que diferencias sustanciales habria entre uno y otro espermatozoide, no creo que sea tan asi como si hubiese ganado el espermatozoide de al lado yo seria completamente diferente al que soy hoy..pero quien sabe.

xirs- Me empieza a interesar

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Mensajes: 32
Edad: 80
Tengo: --

Re: Tu mierda vida
Claro que lo serías. Casi en la misma medida en que eres diferente a tu hermano.
Ese hecho debería ser uno de los paradigmas de la Teoría del Caos, pero una mariposa formando un huracán tiene gancho poético y no escandaliza.
Ese hecho debería ser uno de los paradigmas de la Teoría del Caos, pero una mariposa formando un huracán tiene gancho poético y no escandaliza.

Donatien Alphonse- Empezando a destacar

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Mensajes: 288
Edad: 42
Tengo: Esquizofrenia

Re: Tu mierda vida
Yo sí me considero una mierda de persona... admito que podría ser mucho mejor.
Pero coincido con Anita en lo del gris, para mí una vida gris no sería una vida de mierda, al contrario. En mi vida todo es en blanco y negro. Como lo soy yo misma, por eso trato de "engrisar" mi vida... pero me resulta muy difícil. Yo envidio la vida gris de los demás. No soy mediocre, pero soy extremista... y creo que es peor.
En la vida de un mediocre los éxitos son modestos, pero los fracasos no son tan devastadores. Por eso preferiría una vida mediocre a una tan extrema como la mía.
Pero coincido con Anita en lo del gris, para mí una vida gris no sería una vida de mierda, al contrario. En mi vida todo es en blanco y negro. Como lo soy yo misma, por eso trato de "engrisar" mi vida... pero me resulta muy difícil. Yo envidio la vida gris de los demás. No soy mediocre, pero soy extremista... y creo que es peor.
En la vida de un mediocre los éxitos son modestos, pero los fracasos no son tan devastadores. Por eso preferiría una vida mediocre a una tan extrema como la mía.
V-de-Virginia- Empezando a destacar

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Mensajes: 254
Edad: 26
Tengo: No lo sé

Re: Tu mierda vida
Por interés estadístico y divulgativo, sería interesante que un hombre escribiese un mensaje del mismo cariz que Anita y V-de-Virginia.
Parece ser que la mierdización de la vida también es una cuestión de género. De todas formas, entiendo que en aquellas latitudes el color gris, como tal, todavía no haya echado raíces. Tenéis por delante los siglos que nos han sobrado a nosotros.
Parece ser que la mierdización de la vida también es una cuestión de género. De todas formas, entiendo que en aquellas latitudes el color gris, como tal, todavía no haya echado raíces. Tenéis por delante los siglos que nos han sobrado a nosotros.

Donatien Alphonse- Empezando a destacar

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Mensajes: 288
Edad: 42
Tengo: Esquizofrenia

Re: Tu mierda vida
Por fortuna o por desgracia, los siglos que tengamos notros por delante no serán iguales a los que tiene Europa por detrás. Eso es seguro.
De todos modos, la cuestión de "los colores" no creo que tenga mucho que ver con latitudes. Al igual que Virginia, yo veo vidas grises por todas partes, pero la mía no es una de ellas. La diferencia que tengo con dicha señorita, es que yo no cambiaría mi vida dolorosa pero intensa por otra suave y aburrida, sin sobresaltos ni emociones fuertes.
De todos modos, la cuestión de "los colores" no creo que tenga mucho que ver con latitudes. Al igual que Virginia, yo veo vidas grises por todas partes, pero la mía no es una de ellas. La diferencia que tengo con dicha señorita, es que yo no cambiaría mi vida dolorosa pero intensa por otra suave y aburrida, sin sobresaltos ni emociones fuertes.

Anita- Empezando a destacar

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Mensajes: 797
Edad: 27
Empleo - Ocio: más ocio que empleo
Humor: bastante, por suerte
Tengo: No lo sé

Re: Tu mierda vida
V-de-Virginia escribió:Yo sí me considero una mierda de persona... admito que podría ser mucho mejor.
Pero coincido con Anita en lo del gris, para mí una vida gris no sería una vida de mierda, al contrario. En mi vida todo es en blanco y negro. Como lo soy yo misma, por eso trato de "engrisar" mi vida... pero me resulta muy difícil. Yo envidio la vida gris de los demás. No soy mediocre, pero soy extremista... y creo que es peor.
En la vida de un mediocre los éxitos son modestos, pero los fracasos no son tan devastadores. Por eso preferiría una vida mediocre a una tan extrema como la mía.
Me sorprende de vos que te dejes arrastrar por los quejumbres del marques.
Yo creo que la vida de un mediocre es ... eso, mediocre.
Palabra en si peyorativa, casi insultante, el hombre mediocre vive la vida sin muchos sobresaltos y muere sin haber dejado legado importante. Solo existe. El mediocre vive una viva cómoda, poco original. Si, es verdad, no tendrá grandes sobresaltos en su vacía existencia pero tampoco destacará jamas entre los demás. Lo bueno (y malo) de vivir una vida autentica es que todo en tu vida es significativo, vivís al limite. Los grandes personajes han sido los que se han arriesgado. los que se negaron a perder su originalidad en pos de arrojarse a la seguridad que da el grupo. Ellos también han tenido estrepitosos fracasos pero cuando alcanzaron sus objetivos todo ello paso a ser solo una anécdota insignificante. A veces no está de mas aprender de los que han tenido éxito en algo.
Lo ideal seria aprender a tolerar las frustraciones que te da el fracaso, no a rendirse a una existencia gris y anodina. Lo malo no es intentar y fracasar sino fracasar y renunciar (y sentirse culpable por ello)
Quizás aquí haya foreros que estarían dispuesto a hacer lo que fuera para dejar de ser parias sociales. Otros, en cambio, asumen con estulticia y estoicismo el camino que han elegido ¿De verdad te gustaría hacer lo que los demás hacen; vestirte a la moda, ver los bodrios de la productora Cris morena para niñatas adolescentes, pensar acorde al grupo?. Lo dudo . En parte, supongo, te gusta sentirte especial, diferente, ser parte de ese grupo exclusivo, minoritario de personas que van a lo suyo. Apuesto que hasta Donatien piensa así pese a lo derrotistas que puedan llegar a ser sus opiniones.
Donatien Alphonse escribió:Por interés estadístico y divulgativo, sería interesante que un hombre escribiese un mensaje del mismo cariz que Anita y V-de-Virginia.
Parece ser que la mierdización de la vida también es una cuestión de género. De todas formas, entiendo que en aquellas latitudes el color gris, como tal, todavía no haya echado raíces. Tenéis por delante los siglos que nos han sobrado a nosotros.
Bah.... El español entiende de matices tanto como las entiende un corso, mexicano o argentino. Ustedes oscilan del blanco al negro muy fácilmente. Son lo mejor o lo peor dependiendo del país con el que se comparen, y para demostralo basta solo con leer las opiniones que dejan en los blog y foros de política y economía.

yaski- Adquiriendo conocimientos

-

Mensajes: 183
Edad: 26
Humor: flemático
Tengo: No lo sé

Re: Tu mierda vida
Me sorprende de vos que te dejes arrastrar por los quejumbres del marques.
Yo creo que la vida de un mediocre es ... eso, mediocre.
Palabra en si peyorativa, casi insultante, el hombre mediocre vive la vida sin muchos sobresaltos y muere sin haber dejado legado importante. Solo existe. El mediocre vive una viva cómoda, poco original. Si, es verdad, no tendrá grandes sobresaltos en su vacía existencia pero tampoco destacará jamas entre los demás. Lo bueno (y malo) de vivir una vida autentica es que todo en tu vida es significativo, vivís al limite. Los grandes personajes han sido los que se han arriesgado. los que se negaron a perder su originalidad en pos de arrojarse a la seguridad que da el grupo. Ellos también han tenido estrepitosos fracasos pero cuando alcanzaron sus objetivos todo ello paso a ser solo una anécdota insignificante. A veces no está de mas aprender de los que han tenido éxito en algo.
Lo ideal seria aprender a tolerar las frustraciones que te da el fracaso, no a rendirse a una existencia gris y anodina. Lo malo no es intentar y fracasar sino fracasar y renunciar (y sentirse culpable por ello)
Quizás aquí haya foreros que estarían dispuesto a hacer lo que fuera para dejar de ser parias sociales. Otros, en cambio, asumen con estulticia y estoicismo el camino que han elegido ¿De verdad te gustaría hacer lo que los demás hacen; vestirte a la moda, ver los bodrios de la productora Cris morena para niñatas adolescentes, pensar acorde al grupo?. Lo dudo . En parte, supongo, te gusta sentirte especial, diferente, ser parte de ese grupo exclusivo, minoritario de personas que van a lo suyo. Apuesto que hasta Donatien piensa así pese a lo derrotistas que puedan llegar a ser sus opiniones.
Bueno, te digo que aún con mi "no-mediocridad" sí fui de ver novelas de Cris Morena de chiquita, como cualquier otra nena de mi edad entonces... lo único en lo que me diferencié es que dejé de verlas cuando el rating las corrompió por completo.
(Lo de vestir a la moda es inevitable aunque no te esfuerces, porque lo único que se vende en las tiendas es lo que está de moda. En ese sentido creo que no hace falta ni preocuparse por vestir a la moda... aunque las demás no lo entiendan)
Con respecto a lo demás, no sé qué decir... ya ni sé qué pensar, la verdad
V-de-Virginia- Empezando a destacar

-

Mensajes: 254
Edad: 26
Tengo: No lo sé

Re: Tu mierda vida
Pues como bien comentais...las modas y todo aquello que las rodea son insulsas y vacias.
Pero no estoy deacuerdo en la mediocridad...yo quisiera una vida tranquila y mediocre. Sin problemas añadidos ni tristezas innecesarias.
No me importa dejar un legado memorable...ya que esa es otra forma de moda y de esclavismo moderno. Tanto tienes o consigues = tan valioso eres.
Ojala cuando muera...alguien me recuerde. Asi te mantienes vivo en el corazon de alguien...cuan bello legado es ese...
Mi reino por una tranquila y dulce existencia!!
Almenos esa es mi opinion.
Pero no estoy deacuerdo en la mediocridad...yo quisiera una vida tranquila y mediocre. Sin problemas añadidos ni tristezas innecesarias.
No me importa dejar un legado memorable...ya que esa es otra forma de moda y de esclavismo moderno. Tanto tienes o consigues = tan valioso eres.
Ojala cuando muera...alguien me recuerde. Asi te mantienes vivo en el corazon de alguien...cuan bello legado es ese...
Mi reino por una tranquila y dulce existencia!!
Almenos esa es mi opinion.

estequiometric- Empezando a destacar

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Mensajes: 383
Edad: 33
Humor: ácido
Tengo: Fobia social

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