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El calvario de Cristina
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El calvario de Cristina
El calvario de Cristina
JUAN DIEGO QUESADA 04/04/2010
Un brote de maldad puede aparecer en cualquier lugar, incluso en el patio de un colegio de monjas. Cristina, una niña de 11 años, no paraba de recibir balonazos y tirones de pelo. Eso era lo cotidiano a la hora del recreo, pero lo que no esperaba ella es que una mañana, mientras una multitud jaleaba a los agresores, fuese arrastrada al baño, donde entre varios le enredaron la cadena del váter al cuello. "¡Rara! ¡Monstruo!", le gritaban mientras tanto. Cristina conoce ese episodio como "el peor día de mi existencia".
En el parte del hospital queda constancia de las lesiones que sufrió. El caso fue remitido a la Fiscalía de Menores de Logroño. La directora del colegio declaró a la prensa local que se había tratado de un empujón. La denuncia se archivó después porque los agresores no habían cumplido aún 14 años de edad. Caso cerrado.
Cristina, de la que años después se sabría que es una superdotada, (su cociente intelectual es de 173 puntos cuando la media es de 100), tuvo que acomodarse al ritmo escolar normal. Su madre luchó sin éxito para que la ascendiesen varios cursos. Pero la hija estaba atrapada sin remedio. Mientras los demás aprendían las operaciones matemáticas elementales, ella ya era capaz de hacer ecuaciones. Cristina era una chica diferente, incluso su padre le aconsejaba que en vez de leer libros de historia jugase con el resto de los niños. Tras un periplo lastimoso por colegios e institutos de Logroño, en los que nunca llegó a adaptarse a la enseñanza ni a relacionarse bien con los compañeros, en 2005 se matriculó en el instituto público Mateo Sagasta.
En clase se sentía un poco ridícula: todo lo que estudiaba se lo sabía. Acabó 4º de la ESO sin mayor problema, pero al siguiente curso coincidió en el centro con muchos de los alumnos que le habían vejado en aquel patio del colegio de monjas. Las amenazas se repitieron. En su taquilla aparecieron cartas anónimas y en el baño (de nuevo el lugar donde había vivido "el peor día de mi existencia") se veían unas pintadas con su nombre sobre un ataúd. La dirección del centro borró las pintadas, investigó, pero nunca se encontró al culpable. Cristina cayó en una profunda depresión, dejó los estudios y ella misma admite que intentó quitarse la vida.
El fracaso escolar entre los chicos superdotados no es nada extraño. Un 60% de ellos tienen problemas con los estudios, según datos de una asociación especializada. Muchos repiten curso por su apatía. Nada les motiva y pocos les comprenden.
La madre de Cristina luchó para que su hija progresase, y juntas relataron a la Defensora del Pueblo Riojano, María Bueyo, las dificultades administrativas para que el currículo de la niña se adaptara a un curso superior y le pidieron amparo frente a las vejaciones. Alguien del departamento de la defensora publicó en su página web la resolución sobre Cristina, sustituyendo su nombre por XX o YY; pero lo dejaron escrito con los apellidos completos una vez, al igual que el nombre de los centros donde la chica había cursado estudios y el dato de que estaba en tratamiento psiquiátrico. El apellido materno figuraba además en una segunda ocasión en el mismo documento. La menor, de 16 años, quedó retratada sin ella saberlo. Y en el siguiente instituto al que fue, todos se enteraron vía Internet. De nuevo era la "rarita". La historia corrió entre los alumnos a través de Tuenti y Facebook. Cada vez que contestaba en clase, al fondo se oía "otra vez la loca superdotada".
Uno de sus profesores, en un informe, explicaba lo siguiente: "Al destacar en los estudios, ha provocado diferentes reacciones: de crítica, de envidia, de indiferencia e incluso en algunos casos de agresiones físicas, porque saben que no va a utilizar la violencia para defenderse".
Al acabar el Bachillerato, fue seleccionada entre los 200 expedientes más brillantes de España para recibir la beca de una importante entidad bancaria. Un día antes de escoger a los 50 mejores, el director del programa la llamó y le dijo que era una excelente alumna, pero que habían descubierto que había necesitado ayuda psiquiátrica. No podían arriesgarse seleccionándola. ¿Cómo lo sabían? ¿De dónde habían sacado esa información? Cristina tecleó su nombre en Google y descubrió toda su historia relatada por la Defensora. "Quien tenía que protegerla no lo hizo. Es más, vulneró su intimidad", afirma ahora su madre. La Guardia Civil alertó a la Defensora, que instó a Google a retirarlo. Pero otros buscadores mantenían la misma versión, y para entonces la historia de Cristina había estado dando vueltas durante casi dos años en la red (de julio de 2007 a marzo de 2009). Madre e hija presentaron una querella contra la Defensora, pero el juez de instrucción número 1 de Logroño, Ulpiano González, archivó el caso el 18 de marzo pasado por "la ausencia de dolo" de la institución -es decir, no tener intención de hacer daño-, compartiendo los criterios del fiscal y acordando "el sobreseimiento libre de las actuaciones".
Para madre e hija, en cambio, el daño estaba hecho. Ahora entiende Cristina los murmullos que levantaba en los pasillos del instituto. La distancia de los otros alumnos. El silencio. Sus compañeros habían leído su historial, lleno de momentos dolorosos. Cristina, de 19 años, camina hoy por el campus de la universidad en la que estudia, alejada de su ciudad natal. Aquí ya no se siente "un bicho raro", aunque, a diferencia de los demás universitarios, odia salir de noche. "Hubiese dado lo que sea por ser una chica normal, con una inteligencia corriente. Ser diferente es lo que me ha traído todos los problemas", cuenta ante una coca-cola ligth. Ella le busca la lógica a todo, un sentido detrás de cuanto ocurre. Y la vida, piensa ahora, hay veces que no lo tiene. Como las agresiones en el patio. Cristina sólo ha encontrado comprensión y paz entre gente como ella, que sabe lo que es vivir con altas capacidades.
Ese fue el calvario de Cristina. Lo que no esperaba es que una solicitud a la Defensora del Pueblo de su comunidad terminara poniendo sus datos personales en la picota. La Agencia Española de Protección de Datos inició en su día un proceso de infracción contra la Defensora de La Rioja, pero lo suspendió porque Cristina denunció el hecho por la vía penal. Ella se siente dolida y quiere una reparación por el daño sufrido. ¿Qué opina la Defensora de todo esto? Después de varias llamadas, un portavoz de la institución respondió el miércoles 31 de marzo: "No queremos pronunciarnos porque es un tema sensible y delicado, pero usaremos nuestro derecho a rectificar lo que no sea exacto en su testimonio".
Mentes brillantes como Albert Einstein también sufrieron. Cristina sabe lo que es eso. Aunque ahora en la universidad parece haber encontrado su sitio. Hace unas semanas, en un examen, un profesor planteaba el problema bancario de una empresa. Los alumnos rellenaron varios folios con la respuesta. Cristina, no. "No se puede resolver porque está mal planteado", escribió en el primer folio. Le pusieron un 10.

Fuente
JUAN DIEGO QUESADA 04/04/2010
Un brote de maldad puede aparecer en cualquier lugar, incluso en el patio de un colegio de monjas. Cristina, una niña de 11 años, no paraba de recibir balonazos y tirones de pelo. Eso era lo cotidiano a la hora del recreo, pero lo que no esperaba ella es que una mañana, mientras una multitud jaleaba a los agresores, fuese arrastrada al baño, donde entre varios le enredaron la cadena del váter al cuello. "¡Rara! ¡Monstruo!", le gritaban mientras tanto. Cristina conoce ese episodio como "el peor día de mi existencia".
En el parte del hospital queda constancia de las lesiones que sufrió. El caso fue remitido a la Fiscalía de Menores de Logroño. La directora del colegio declaró a la prensa local que se había tratado de un empujón. La denuncia se archivó después porque los agresores no habían cumplido aún 14 años de edad. Caso cerrado.
Cristina, de la que años después se sabría que es una superdotada, (su cociente intelectual es de 173 puntos cuando la media es de 100), tuvo que acomodarse al ritmo escolar normal. Su madre luchó sin éxito para que la ascendiesen varios cursos. Pero la hija estaba atrapada sin remedio. Mientras los demás aprendían las operaciones matemáticas elementales, ella ya era capaz de hacer ecuaciones. Cristina era una chica diferente, incluso su padre le aconsejaba que en vez de leer libros de historia jugase con el resto de los niños. Tras un periplo lastimoso por colegios e institutos de Logroño, en los que nunca llegó a adaptarse a la enseñanza ni a relacionarse bien con los compañeros, en 2005 se matriculó en el instituto público Mateo Sagasta.
En clase se sentía un poco ridícula: todo lo que estudiaba se lo sabía. Acabó 4º de la ESO sin mayor problema, pero al siguiente curso coincidió en el centro con muchos de los alumnos que le habían vejado en aquel patio del colegio de monjas. Las amenazas se repitieron. En su taquilla aparecieron cartas anónimas y en el baño (de nuevo el lugar donde había vivido "el peor día de mi existencia") se veían unas pintadas con su nombre sobre un ataúd. La dirección del centro borró las pintadas, investigó, pero nunca se encontró al culpable. Cristina cayó en una profunda depresión, dejó los estudios y ella misma admite que intentó quitarse la vida.
El fracaso escolar entre los chicos superdotados no es nada extraño. Un 60% de ellos tienen problemas con los estudios, según datos de una asociación especializada. Muchos repiten curso por su apatía. Nada les motiva y pocos les comprenden.
La madre de Cristina luchó para que su hija progresase, y juntas relataron a la Defensora del Pueblo Riojano, María Bueyo, las dificultades administrativas para que el currículo de la niña se adaptara a un curso superior y le pidieron amparo frente a las vejaciones. Alguien del departamento de la defensora publicó en su página web la resolución sobre Cristina, sustituyendo su nombre por XX o YY; pero lo dejaron escrito con los apellidos completos una vez, al igual que el nombre de los centros donde la chica había cursado estudios y el dato de que estaba en tratamiento psiquiátrico. El apellido materno figuraba además en una segunda ocasión en el mismo documento. La menor, de 16 años, quedó retratada sin ella saberlo. Y en el siguiente instituto al que fue, todos se enteraron vía Internet. De nuevo era la "rarita". La historia corrió entre los alumnos a través de Tuenti y Facebook. Cada vez que contestaba en clase, al fondo se oía "otra vez la loca superdotada".
Uno de sus profesores, en un informe, explicaba lo siguiente: "Al destacar en los estudios, ha provocado diferentes reacciones: de crítica, de envidia, de indiferencia e incluso en algunos casos de agresiones físicas, porque saben que no va a utilizar la violencia para defenderse".
Al acabar el Bachillerato, fue seleccionada entre los 200 expedientes más brillantes de España para recibir la beca de una importante entidad bancaria. Un día antes de escoger a los 50 mejores, el director del programa la llamó y le dijo que era una excelente alumna, pero que habían descubierto que había necesitado ayuda psiquiátrica. No podían arriesgarse seleccionándola. ¿Cómo lo sabían? ¿De dónde habían sacado esa información? Cristina tecleó su nombre en Google y descubrió toda su historia relatada por la Defensora. "Quien tenía que protegerla no lo hizo. Es más, vulneró su intimidad", afirma ahora su madre. La Guardia Civil alertó a la Defensora, que instó a Google a retirarlo. Pero otros buscadores mantenían la misma versión, y para entonces la historia de Cristina había estado dando vueltas durante casi dos años en la red (de julio de 2007 a marzo de 2009). Madre e hija presentaron una querella contra la Defensora, pero el juez de instrucción número 1 de Logroño, Ulpiano González, archivó el caso el 18 de marzo pasado por "la ausencia de dolo" de la institución -es decir, no tener intención de hacer daño-, compartiendo los criterios del fiscal y acordando "el sobreseimiento libre de las actuaciones".
Para madre e hija, en cambio, el daño estaba hecho. Ahora entiende Cristina los murmullos que levantaba en los pasillos del instituto. La distancia de los otros alumnos. El silencio. Sus compañeros habían leído su historial, lleno de momentos dolorosos. Cristina, de 19 años, camina hoy por el campus de la universidad en la que estudia, alejada de su ciudad natal. Aquí ya no se siente "un bicho raro", aunque, a diferencia de los demás universitarios, odia salir de noche. "Hubiese dado lo que sea por ser una chica normal, con una inteligencia corriente. Ser diferente es lo que me ha traído todos los problemas", cuenta ante una coca-cola ligth. Ella le busca la lógica a todo, un sentido detrás de cuanto ocurre. Y la vida, piensa ahora, hay veces que no lo tiene. Como las agresiones en el patio. Cristina sólo ha encontrado comprensión y paz entre gente como ella, que sabe lo que es vivir con altas capacidades.
Ese fue el calvario de Cristina. Lo que no esperaba es que una solicitud a la Defensora del Pueblo de su comunidad terminara poniendo sus datos personales en la picota. La Agencia Española de Protección de Datos inició en su día un proceso de infracción contra la Defensora de La Rioja, pero lo suspendió porque Cristina denunció el hecho por la vía penal. Ella se siente dolida y quiere una reparación por el daño sufrido. ¿Qué opina la Defensora de todo esto? Después de varias llamadas, un portavoz de la institución respondió el miércoles 31 de marzo: "No queremos pronunciarnos porque es un tema sensible y delicado, pero usaremos nuestro derecho a rectificar lo que no sea exacto en su testimonio".
Mentes brillantes como Albert Einstein también sufrieron. Cristina sabe lo que es eso. Aunque ahora en la universidad parece haber encontrado su sitio. Hace unas semanas, en un examen, un profesor planteaba el problema bancario de una empresa. Los alumnos rellenaron varios folios con la respuesta. Cristina, no. "No se puede resolver porque está mal planteado", escribió en el primer folio. Le pusieron un 10.

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Ultreya!


Re: El calvario de Cristina
Siento volver a remitirme a mi cantidad de años vividos, pero en mis tiempos hubiera sido impensable cualquier tipo de agresión en un colegio de monjas, por parte de otras compañeras.
No quiero ni pensar en el calvario y sufrimiento de esta chica, espero que encuentre su camino.
No quiero ni pensar en el calvario y sufrimiento de esta chica, espero que encuentre su camino.

fairy- Miembro VIP

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Re: El calvario de Cristina
Lo debio pasar realmente mal, vaya :S
Y encima se llama Ulpiano
Mi colegio era de monjas y al menos cuando iba yo aquello parecia un ring de boxeo, en mi clase de hecho una profesora recibio una ''caricia'' (en la ESO) por parte de un chico que se estaba pegando con otro, cuando ella les fue a separar.
Eso en aquel tiempo (que no es mucho) hoy parece que está más calmado y han tomado medidas al respecto (más o menos)
, porque a mi primo bien que le daban y aún está ahí.
Lisbeth Salander escribió:
Madre e hija presentaron una querella contra la Defensora, pero el juez de instrucción número 1 de Logroño, Ulpiano González, archivó el caso el 18 de marzo pasado por "la ausencia de dolo" de la institución -es decir, no tener intención de hacer daño-, compartiendo los criterios del fiscal y acordando "el sobreseimiento libre de las actuaciones".
Y encima se llama Ulpiano

fairy escribió:Siento volver a remitirme a mi cantidad de años vividos, pero en mis tiempos hubiera sido impensable cualquier tipo de agresión en un colegio de monjas, por parte de otras compañeras.
No quiero ni pensar en el calvario y sufrimiento de esta chica, espero que encuentre su camino.
Mi colegio era de monjas y al menos cuando iba yo aquello parecia un ring de boxeo, en mi clase de hecho una profesora recibio una ''caricia'' (en la ESO) por parte de un chico que se estaba pegando con otro, cuando ella les fue a separar.
Eso en aquel tiempo (que no es mucho) hoy parece que está más calmado y han tomado medidas al respecto (más o menos)
, porque a mi primo bien que le daban y aún está ahí.
Vergessen- Miembro habitual

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Re: El calvario de Cristina
Vergessen escribió:
Mi colegio era de monjas y al menos cuando iba yo aquello parecia un ring de boxeo, en mi clase de hecho una profesora recibio una ''caricia'' (en la ESO) por parte de un chico que se estaba pegando con otro, cuando ella les fue a separar.
Eso en aquel tiempo (que no es mucho) hoy parece que está más calmado y han tomado medidas al respecto (más o menos), porque a mi primo bien que le daban y aún está ahí.
Mi colegio tambien era de monjas. Dejé el bachillerato y me quedé muy a gusto
Con los años (que no hace tanto) me consta que las cosas han ido a peor...


neneta_cat- Miembro habitual

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Tengo: No lo sé

Re: El calvario de Cristina
Pues vaya con los colegios de monjas.
A mí una vez me amenazaron mis padres con meterme a un internado de curas
En ese caso la hubiera liado para que me expulsaran, yo que sé, le habría prendido fuego a un santo de esos de madera que tenían por los pasillos.
A mí una vez me amenazaron mis padres con meterme a un internado de curas

En ese caso la hubiera liado para que me expulsaran, yo que sé, le habría prendido fuego a un santo de esos de madera que tenían por los pasillos.
Re: El calvario de Cristina
Yo iba a un colegio de curas y utilizaban la delación entre los alumnos como método habitual para descubrir los planes de los alumnos, o para descubrir quién hacía tal o cual cosa. Había un par de curas encargados de catequesis y de dirigir una cosa que se llamaba "casal" donde iban algunos alumnos después de clase a charlar con los curas. Estos curas q trataban con los alumnos eran de lo más hipócrita y empalagoso, te iban todo el día detrás buscando tu punto débil a nivel psicológico para manipularte y conseguir ganarse tu confianza.
Una vez entré en la cripta con un amigo (era un monasterio con siglos de antigüedad) porque nos hacía ilusión decorar nuestra habitación con un cráneo q pensábamos coger de una fosa común que se escondía bajo una lápida en la cripta. Eramos niños y teníamos ganas de vivir aventuras, pero no lo hicimos por maldad. Al día siguiente de entrar vino un cura y me dijo por qué lo había hecho, y me dijo que había cámaras en la cripta. Yo me lo creí como el tonto inocente q era, pero con los años me he dado cuenta de que es imposible que hubiera cámaras porque estaba siempre oscuro y no había luces instaladas así que poco podían grabar las cámaras. Fue un compañero quien nos delató y sé quién fue. Siento pena por él porque de tan pequeño ya consiguieron corromper su sentido moral obligándole a traicionar a sus compañeros que fueron expulsados del colegio. El pobre chaval, pq me consta q entró en el seminario, debe estar ahora mismo en alguna parroquia pensando en cómo abusar de alguno de los niños que le llevan para la catequesis. Qué destino más triste!!
Una vez entré en la cripta con un amigo (era un monasterio con siglos de antigüedad) porque nos hacía ilusión decorar nuestra habitación con un cráneo q pensábamos coger de una fosa común que se escondía bajo una lápida en la cripta. Eramos niños y teníamos ganas de vivir aventuras, pero no lo hicimos por maldad. Al día siguiente de entrar vino un cura y me dijo por qué lo había hecho, y me dijo que había cámaras en la cripta. Yo me lo creí como el tonto inocente q era, pero con los años me he dado cuenta de que es imposible que hubiera cámaras porque estaba siempre oscuro y no había luces instaladas así que poco podían grabar las cámaras. Fue un compañero quien nos delató y sé quién fue. Siento pena por él porque de tan pequeño ya consiguieron corromper su sentido moral obligándole a traicionar a sus compañeros que fueron expulsados del colegio. El pobre chaval, pq me consta q entró en el seminario, debe estar ahora mismo en alguna parroquia pensando en cómo abusar de alguno de los niños que le llevan para la catequesis. Qué destino más triste!!


Hikiko_Mori- Miembro desterrado

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Edad: 27
Tengo: Asperger

Re: El calvario de Cristina
Demon X escribió:yo que sé, le habría prendido fuego a un santo de esos de madera que tenían por los pasillos.
Haciendo honor a tu nick
jeje
neneta_cat- Miembro habitual

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Mensajes: 2368
Edad: 26
Tengo: No lo sé

Re: El calvario de Cristina
Yo estudié en un colegio de monjas aunque habían monjas que daban clase y profesores "normales". Y había alumnos de ambos sexos.
Vaya historia, lo que debe haber sufrido esta chica. Y la impotencia de la madre debe ser tremenda también, el ver el sufrimiento de su hija y no poder hacer nada. Maldito mundo.
Vaya historia, lo que debe haber sufrido esta chica. Y la impotencia de la madre debe ser tremenda también, el ver el sufrimiento de su hija y no poder hacer nada. Maldito mundo.

Ashe25- Miembro habitual

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Mensajes: 1734
Edad: 31
Tengo: Fobia social

Re: El calvario de Cristina
neneta_cat escribió:Demon X escribió:yo que sé, le habría prendido fuego a un santo de esos de madera que tenían por los pasillos.
Haciendo honor a tu nickjeje
Por ahí van los tiros, a ver si se pensaban que estaba poseído por "el maligno" o algo así

Re: El calvario de Cristina
Pues hijos, yo fui también a un colegio de monjas y no recuerdo que fueran tan extrañas ni con esa manera de ser; nos inculcaban cosas como el respeto, la honestidad y tal y tal, propias de la época eso sí, nada de libertinaje. Y mi manera de ser no tiene nada que ver con sus enseñanzas porque mi hermana, mi cuñada, su hermana, mi prima y un montón de allegadas más fueron al mismo colegio y son personas normales 


fairy- Miembro VIP

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Mensajes: 8089
Edad: 50
Tengo: Ansiedad

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