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La naturaleza de la mente
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La naturaleza de la mente
Lean esto. Es de de un maestro budista (se los aseguro, no es un charlatán más, este es un sabio de verdad):
Y si pueden, busquen el libro "Convertir nuestra mente en nuestra aliada" de Sakiong Mipham Rimpoche (el mismo autor del texto citado más arriba). Lo acabo de leer y todavía lo estoy masticando. Tiene ideas muy buenas y, lo más interesante, que son reafirmadas por estudios científicos con respecto a la naturaleza de la mente humana.
En los proximos dias voy a tratar de ir incorporando ideas, frases o textos que me parezcan interesantes.
¿Cuál es la naturaleza de lo que sentimos que es la mente?
De acuerdo con la sabiduría budista, decimos que la mente es clara, que conoce y que es objetiva.
En primer lugar, decimos que la mente es objetiva.La mente es algo neutro que nos permite conocer lo que percibimos y que adopta la forma de lo que proyectamos en ella. Cuando la mente está tranquila, vemos que surgen emociones como el amor, la compasión y la comprensión. Por lo general, éstas emociones, al contrario de las negativas, están más en armonía con la naturaleza básica de la mente.
Evidentemente, la mente no es un objeto físico, ya que no tiene forma. Se podría decir que es traslúcida y capaz de penetrarlo todo. No hay nada que se lo impida.
¿Qué quiere decir que la mente puede efectivamente penetrar las formas?
Significa, por ejemplo, que si estamos muy enojados o ansiosos, o nos sentimos soberbios y orgullos, creemos que somos esa emoción. Cuando estamos sentados meditando y de pronto nos surge un pensamiento que nos hace enojarnos, sentimos que la rabia nos domina, casi como algo físico. La mente se empapa de esta emoción y se densifica. Por eso, se podría decir que la emoción cambia el formato de la mente. Como la mente no tiene una inclinación determinada, adquiere la forma de esa emoción. Con el paso del tiempo, lo que pasa es que la mente se sobrecarga con todas estas emociones y con los patrones que adoptamos.
Por eso es tan útil e importante comprender su verdadera naturaleza. Eso nos puede dar esperanzas, porque sabemos que fundamentalmente la mente no es estúpida ni enojona, ni ignorante ni confusa. A veces es posible que nos sintamos estúpidos y enojados, pero eso se debe solamente a que la mente está condicionada. Tradicionalmente, se compara la mente con una tela blanca que ha sido teñida, pero que no pierde su pureza esencial.
En segundo lugar, la mente es capaz de conocer. Es inteligente. ¿Por qué somos capaces de distinguir entre una roca, un libro y una pera? ¿Cómo sabemos que estamos dentro o fuera de un lugar? Lo que nos permite saberlo es la capacidad de conocer de la mente, su inteligencia. Es como la luz del sol: cuando sale el sol, su calor se extiende por todas partes. Ese calor se podría comparar con la capacidad de conocer.
Por lo general, no nos asombramos de que la mente sea capaz de conocer. Sin embargo, en el proceso de la meditación es muy importante darse cuenta de esta capacidad básica de la mente. Cuando la meditación se convierte en una actividad constante, es común que nos preguntemos por la mente y su naturaleza. Nos preguntamos “¿de qué está hecha fundamentalmente? ¿Será posible describirla?” Yo suelo compararla con un caballo salvaje. Un caballo salvaje e indócil, pero que puede ser domado. Una vez adiestrada, la mente se pone a nuestro servicio y no nos lanza de un lado a otro sin advertirnos. Por eso es que tenemos que saber qué estamos domando.
En la meditación aprendemos a descubrir qué es la mente. Poco a poco, vamos distinguiendo los elementos que la componen: su claridad esencial, su capacidad de conocer y su objetividad. A medida que avanzamos, nos contactamos con esos aspectos puros de la mente, acercándonos cada vez más a su fuente. Quizás sigamos enojándonos o sintiéndonos estúpidos, pero a través del proceso de meditación vamos traspasando las capas de la mente y, a la larga, quizá incluso podamos ver más de cerca su auténtica naturaleza.
En último término, la mente es clara. En este contexto, “claridad” significa que estamos muy cerca de los objetos que percibimos. A mí me gusta usar la analogía de bucear con una máscara. La primera vez que lo hice, el agua estaba muy barrosa, así es que no vi mucho. Pero la segunda vez estaba transparente, y me impresionó ver todo tan nítido y tan cerca. Esa es la claridad a la que me refiero y que nos sorprende, porque todo se ve más nítido que lo habitual, y sentimos que somos uno con lo que nos rodea. Nos sentimos ahí, simplemente. No hay nada que se interponga.
Para poner en práctica esta comprensión de la mente, hay varias técnicas que pueden aplicarse en distintas circunstancias. En cada etapa de la meditación uno se encuentra con obstáculos para los que hay distintos antídotos, concretamente formas de superarlos.
Como meditantes, tenemos que comprender el sendero: tenemos que conocer las etapas, los obstáculos y los antídotos. Necesitamos algo que nos oriente, porque la mente es tan amplia que nuestra tendencia es dejarnos llevar por los pensamientos. Nos viene una idea, que de momento nos parece buena, y luego viene otra. Nos vamos de pensamiento en pensamiento, de idea en idea, de emoción en emoción. Por eso necesitamos orientaciones, para atravesar ese espacio lleno de de conceptos y pensamientos.
Cuando estamos meditando, de repente nos damos cuenta que aparecen ideas fugaces (”¿Le habré dado de comer al perro?”). Todos tenemos este tipo de pensamientos, pero hay pensamientos o conceptos arraigados que nos acompañan mucho tiempo, toda la vida incluso, y que son más difíciles de distinguir. Actitudes, creencias, preferencias políticas; ése es el tipo de conceptos que ni siquiera sabemos que tenemos. La práctica de la meditación nos da la oportunidad de irlos develando, capa por capa.
Recuerden que en la meditación no se trata de superar los conceptos, porque eso sería considerarlos en un sentido negativo, como si fuéramos confusos por naturaleza. De lo que se trata es de desarrollar la inteligencia natural de la mente. Al principio es posible que nos digamos “necesito conceptos claros para entender lo que está pasando”, y en esa etapa se podría decir que está bien. Como dijo el gran yogui Milarepa, “Errores, errores; si no hubiera sido por los errores, no estaría aquí”.
De acuerdo con la sabiduría budista, decimos que la mente es clara, que conoce y que es objetiva.
En primer lugar, decimos que la mente es objetiva.La mente es algo neutro que nos permite conocer lo que percibimos y que adopta la forma de lo que proyectamos en ella. Cuando la mente está tranquila, vemos que surgen emociones como el amor, la compasión y la comprensión. Por lo general, éstas emociones, al contrario de las negativas, están más en armonía con la naturaleza básica de la mente.
Evidentemente, la mente no es un objeto físico, ya que no tiene forma. Se podría decir que es traslúcida y capaz de penetrarlo todo. No hay nada que se lo impida.
¿Qué quiere decir que la mente puede efectivamente penetrar las formas?
Significa, por ejemplo, que si estamos muy enojados o ansiosos, o nos sentimos soberbios y orgullos, creemos que somos esa emoción. Cuando estamos sentados meditando y de pronto nos surge un pensamiento que nos hace enojarnos, sentimos que la rabia nos domina, casi como algo físico. La mente se empapa de esta emoción y se densifica. Por eso, se podría decir que la emoción cambia el formato de la mente. Como la mente no tiene una inclinación determinada, adquiere la forma de esa emoción. Con el paso del tiempo, lo que pasa es que la mente se sobrecarga con todas estas emociones y con los patrones que adoptamos.
Por eso es tan útil e importante comprender su verdadera naturaleza. Eso nos puede dar esperanzas, porque sabemos que fundamentalmente la mente no es estúpida ni enojona, ni ignorante ni confusa. A veces es posible que nos sintamos estúpidos y enojados, pero eso se debe solamente a que la mente está condicionada. Tradicionalmente, se compara la mente con una tela blanca que ha sido teñida, pero que no pierde su pureza esencial.
En segundo lugar, la mente es capaz de conocer. Es inteligente. ¿Por qué somos capaces de distinguir entre una roca, un libro y una pera? ¿Cómo sabemos que estamos dentro o fuera de un lugar? Lo que nos permite saberlo es la capacidad de conocer de la mente, su inteligencia. Es como la luz del sol: cuando sale el sol, su calor se extiende por todas partes. Ese calor se podría comparar con la capacidad de conocer.
Por lo general, no nos asombramos de que la mente sea capaz de conocer. Sin embargo, en el proceso de la meditación es muy importante darse cuenta de esta capacidad básica de la mente. Cuando la meditación se convierte en una actividad constante, es común que nos preguntemos por la mente y su naturaleza. Nos preguntamos “¿de qué está hecha fundamentalmente? ¿Será posible describirla?” Yo suelo compararla con un caballo salvaje. Un caballo salvaje e indócil, pero que puede ser domado. Una vez adiestrada, la mente se pone a nuestro servicio y no nos lanza de un lado a otro sin advertirnos. Por eso es que tenemos que saber qué estamos domando.
En la meditación aprendemos a descubrir qué es la mente. Poco a poco, vamos distinguiendo los elementos que la componen: su claridad esencial, su capacidad de conocer y su objetividad. A medida que avanzamos, nos contactamos con esos aspectos puros de la mente, acercándonos cada vez más a su fuente. Quizás sigamos enojándonos o sintiéndonos estúpidos, pero a través del proceso de meditación vamos traspasando las capas de la mente y, a la larga, quizá incluso podamos ver más de cerca su auténtica naturaleza.
En último término, la mente es clara. En este contexto, “claridad” significa que estamos muy cerca de los objetos que percibimos. A mí me gusta usar la analogía de bucear con una máscara. La primera vez que lo hice, el agua estaba muy barrosa, así es que no vi mucho. Pero la segunda vez estaba transparente, y me impresionó ver todo tan nítido y tan cerca. Esa es la claridad a la que me refiero y que nos sorprende, porque todo se ve más nítido que lo habitual, y sentimos que somos uno con lo que nos rodea. Nos sentimos ahí, simplemente. No hay nada que se interponga.
Para poner en práctica esta comprensión de la mente, hay varias técnicas que pueden aplicarse en distintas circunstancias. En cada etapa de la meditación uno se encuentra con obstáculos para los que hay distintos antídotos, concretamente formas de superarlos.
Como meditantes, tenemos que comprender el sendero: tenemos que conocer las etapas, los obstáculos y los antídotos. Necesitamos algo que nos oriente, porque la mente es tan amplia que nuestra tendencia es dejarnos llevar por los pensamientos. Nos viene una idea, que de momento nos parece buena, y luego viene otra. Nos vamos de pensamiento en pensamiento, de idea en idea, de emoción en emoción. Por eso necesitamos orientaciones, para atravesar ese espacio lleno de de conceptos y pensamientos.
Cuando estamos meditando, de repente nos damos cuenta que aparecen ideas fugaces (”¿Le habré dado de comer al perro?”). Todos tenemos este tipo de pensamientos, pero hay pensamientos o conceptos arraigados que nos acompañan mucho tiempo, toda la vida incluso, y que son más difíciles de distinguir. Actitudes, creencias, preferencias políticas; ése es el tipo de conceptos que ni siquiera sabemos que tenemos. La práctica de la meditación nos da la oportunidad de irlos develando, capa por capa.
Recuerden que en la meditación no se trata de superar los conceptos, porque eso sería considerarlos en un sentido negativo, como si fuéramos confusos por naturaleza. De lo que se trata es de desarrollar la inteligencia natural de la mente. Al principio es posible que nos digamos “necesito conceptos claros para entender lo que está pasando”, y en esa etapa se podría decir que está bien. Como dijo el gran yogui Milarepa, “Errores, errores; si no hubiera sido por los errores, no estaría aquí”.
Y si pueden, busquen el libro "Convertir nuestra mente en nuestra aliada" de Sakiong Mipham Rimpoche (el mismo autor del texto citado más arriba). Lo acabo de leer y todavía lo estoy masticando. Tiene ideas muy buenas y, lo más interesante, que son reafirmadas por estudios científicos con respecto a la naturaleza de la mente humana.
En los proximos dias voy a tratar de ir incorporando ideas, frases o textos que me parezcan interesantes.


marquito- Le estoy cogiendo el gusto

-

Mensajes: 62
Edad: 29
Tengo: Agorafobia

Re: La naturaleza de la mente
Gracias por el texto de Rimpoche, marquito. Sin embargo, yo haría una puntualización, siempre desde el respeto. No es que no me agraden este tipo de ayudas y consejos por parte de los denominados sabios, toda guía es poca, pero el tema de la mente humana yo no lo compararía con la inteligencia. Creo que ésta proviene de funciones del cerebro, no de la mente. De todas formas, cada cual posee inclinaciones particulares para alcanzar estados propicios de meditación, ya sea a través de técnicas orientales, o simplemente valiéndose de la oración, como ocurre en las religiones monoteístas.

fairy- Miembro VIP

-

Mensajes: 8089
Edad: 50
Tengo: Ansiedad

Re: La naturaleza de la mente
Yo prefiero la mente de la naturaleza.

Harry Haller- Miembro inactivo
-

Mensajes: 4163
Edad: 1003
Empleo - Ocio: 0-0
Humor: 0-0
Re: La naturaleza de la mente
fairy escribió:Gracias por el texto de Rimpoche, marquito. Sin embargo, yo haría una puntualización, siempre desde el respeto. No es que no me agraden este tipo de ayudas y consejos por parte de los denominados sabios, toda guía es poca, pero el tema de la mente humana yo no lo compararía con la inteligencia. Creo que ésta proviene de funciones del cerebro, no de la mente. De todas formas, cada cual posee inclinaciones particulares para alcanzar estados propicios de meditación, ya sea a través de técnicas orientales, o simplemente valiéndose de la oración, como ocurre en las religiones monoteístas.
El texto no dice que la mente es inteligencia. Dice que una de sus caracteristicas es la inteligencia, y que es esta la que nos permite decir "oye, lo que estoy pensando no es necesariamente coherente con la situacion que vivo", nos permite hacernos concientes de nuestro error. Porque nadie en este foro puede decir que los que sufrimos de angustia estamos pensando de manera correcta. Suponemos que lo que vivimos es asi y punto, no hay retorno, no hay forma de cambiar eso. Pues la inteligencia te permite decir "no, aqui hay algo que no me huele bien". Pero la caracteristica esencial de la mente no es la inteligencia sino la claridad, la transparencia. Es obvio que para alcanzar esos estados de neutralidad se requiere de una disciplina y constancia admirables pero, ... el trabajo bien vale una vida. Ademas, la meditacion no se opone a la oracion cristiana, al contrario, se complementan. El problema es cuando la oracion la entendemos como una suma de pedidos a alguien superior. Eso no es orar. Orar es dar un contenido a la meditacion. La meditacion en si no tiene ningun contenido religioso. No es oriental ni occidental. La meditacion es anterior a cualquier creencia y esta comprobado cientificamente su valor terapeutico. La oracion, como yo la entiendo, es darle una direccion espiritual a esa meditacion, encontrarle un sentido, darl un soporte que lo haga deseable y necesario en nuestra vida.
Pero dejemonos de hablar tanto y de una vez por todas pongamosnos a MEDITAR y a ORAR.

marquito- Le estoy cogiendo el gusto

-

Mensajes: 62
Edad: 29
Tengo: Agorafobia

Re: La naturaleza de la mente
marquito escribió:Pero dejemonos de hablar tanto y de una vez por todas pongamosnos a MEDITAR y a ORAR.
Conmigo no cuentes.
Ultreya!


Re: La naturaleza de la mente
Gracias por la aclaración, marquito, aunque intentaré releer la aclaración con más tiempo. En las condiciones que tengo que leeros, la verdad es que creo que no me entero muy bien.

fairy- Miembro VIP

-

Mensajes: 8089
Edad: 50
Tengo: Ansiedad

Re: La naturaleza de la mente
Prefiero este otro maestro:

Res- Miembro desterrado

-

Mensajes: 12117
Edad: 15
Tengo: No lo sé

Re: La naturaleza de la mente
No veo nada.
Styhrling- Miembro inactivo
-

Mensajes: 3051
Edad: 33
Empleo - Ocio: Rompeespejos
Humor: No estoy de
Tengo: --

Re: La naturaleza de la mente
Las gafas de sol.
Ese es el de Kill Bill. No podía estar jugando al mus como todos?
Res escribió:Prefiero este otro maestro:
Ese es el de Kill Bill. No podía estar jugando al mus como todos?

Harry Haller- Miembro inactivo
-

Mensajes: 4163
Edad: 1003
Empleo - Ocio: 0-0
Humor: 0-0
Re: La naturaleza de la mente
Harry Haller escribió:Res escribió:Prefiero este otro maestro:
Ese es el de Kill Bill. No podía estar jugando al mus como todos?
Le echaron. Cada vez que le hacían un órdago echaba alguien al suelo.

Res- Miembro desterrado

-

Mensajes: 12117
Edad: 15
Tengo: No lo sé

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