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¿Qué es lo más bajo que has hecho o has caído?
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Re: ¿Qué es lo más bajo que has hecho o has caído?
fairy escribió:¿Me estás diciendo que existe otro infierno por ahí aparte del que vivimos ahora en la Tierra?![]()
Así es, si no lo digo yo, mirad esto:
[quote]Relatos de los Suicidas
Mientras las almas de la gente muerta naturalmente, experimentan en el otro mundo alivio y hasta alegría, las almas de los suicidas, por el contrario, llegando a ese mundo, sienten ansiedad y sufrimiento. Uno de los especialistas en el tema del suicidio expresó este hecho con una frase muy acertada: "Si usted se separa de la vida, con el alma en tormento, pasará al otro mundo con el alma en tormento." Los suicidas cometen su acto para "terminar con todo" y resulta que allí, justamente, todo para ellos recién comienza.
Estos son algunos relatos contemporáneos que ilustran el estado en el otro mundo de los suicidas. Un hombre que amaba mucho a su esposa, se suicidó cuando ella murió. Esperaba, por este medio, reunirse con ella para siempre. Sin embargo, resultó completamente de otra manera. Cuando el médico logró reanimarle, él relató lo que sigue: "Yo llegué a otro lugar distinto al de ella... Era un lugar horrible... Y entendí enseguida que había cometido un error enorme" (1, pág. 143).
Algunos de los suicidas, devueltos a la vida, relataban que después de la muerte ellos se encontraron en algo así como una prisión, y sentían que deberían permanecer allí largo tiempo. Entendían que era el castigo para ellos por haber quebrado la ley establecida, según la cual cada hombre debe sufrir una cuota designada de penurias. Si, voluntariamente, abandonaban el peso impuesto sobre ellos, en el otro mundo deberán llevar un peso mucho mayor.
Un hombre que pasó la muerte temporal relató: "Cuando llegué allí entendí que dos cosas son absolutamente prohibidas: matarse a sí mismo y matar a otro hombre. Si yo decidiera suicidarme, esto significaría arrojar a la cara de Dios Su don. Privar de la vida a otro hombre — significaría romper el plan Divino preparado para él (1, pág. 144).
La impresión general de los médicos-reanimadores — es que el suicidio se castiga muy severamente. El Dr. Bruce Geyson, psiquiatra en el departamento de primeros auxilios en la Universidad de Connecticut, quien estudió detenidamente este problema, atestigua que nadie que pasó la muerte temporal desea apurar el fin de su vida (3, pág. 99). A pesar de que el otro mundo es incomparablemente mejor que el nuestro, la vida aquí tiene un importante valor preparativo. Sólo Dios decide cuándo el hombre está suficientemente maduro para la eternidad.
Beverly, una mujer de 47 años, cuenta cuán feliz es de haber quedado viva. Cuando era niña, sufría mucho a causa de la crueldad de sus padres, que día a día se burlaban de ella. Ya adulta, ella no podía hablar tranquila de su infancia. Un día, cuando tenía 7 años, exasperada por sus padres, se tiró cabeza abajo rompiéndose la cabeza contra el cemento. Durante su muerte clínica, su alma vio niños conocidos que rodeaban su cuerpo inanimado. De repente, brilló una fuerte luz alrededor de ella. De ésta se oyó una Voz desconocida que dijo: "Cometiste un error. Tu vida no te pertenece y tú debes volver." Beverly opuso: "Pero nadie me ama y nadie se ocupa de mí." "Es verdad — contestó la Voz, — y en el futuro nadie se ocupará de ti. Por eso debes aprender a ocuparte de ti misma." Después de éstas palabras, Beverly vio alrededor de ella la nieve y un árbol seco. Pero sintió un soplo tibio, la nieve se derritió, y las ramas secas del árbol se cubrieron de hojas y manzanas maduras. Acercándose al árbol, comenzó a arrancar manzanas, y con agrado comenzó a comerlas. Allí comprendió que, así como en la naturaleza, así también en cada vida hay períodos de invierno y de verano, que forman una unidad entera en el plan del Creador. Cuando Beverly volvió a la vida, comenzó a considerarla en forma nueva. Ya adulta, se casó con un buen hombre, tuvo hijos y fue feliz (7, pág. 184).

Luna_Lunatica- Adquiriendo conocimientos

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Re: ¿Qué es lo más bajo que has hecho o has caído?
Y este otro igual, no apto para agnósticos y cosas por estilo que se les parezcan. Sobre advertencia no hay engaños.
- Spoiler:
El paraíso y el infierno.
Las enseñanzas de las Sagradas Escrituras sobre el gozo de los justos en el paraíso y los sufrimientos de los pecadores en el infierno, se pueden leer en el folleto "Sobre el fin del mundo y la vida futura" (Folleto misionero, numero 47). ¿Cómo es el Cielo? ¿Dónde está? En las conversaciones la gente, designa al Cielo "arriba" y al infierno "abajo." La gente, que durante su muerte clínica vio el infierno, indefectiblemente, describían el acercamiento a él, precisamente como bajada. A pesar de que "arriba" y "abajo" — son expresiones condicionadas, no sería correcto considerar al cielo y al infierno como distintos estados: ellos — son dos lugares diferentes, aunque no se prestan a ser definidos geográficamente. Los Ángeles y las almas de los muertos pueden encontrarse sólo en un lugar definido: Cielo, infierno o tierra. No podemos señalar el lugar del mundo espiritual porque éste se encuentra fuera de las "coordenadas" de nuestro sistema espacial y temporal. Aquél espacio es de clase diferente y comenzando aquí, se extiende en una nueva e intangible dirección.
Numerosos casos de la vida de los Santos muestran cómo este espacio especial, "irrumpe" en el espacio de nuestro mundo. Así los habitantes de la Isla Elovyl (de los Abetos), vieron el alma de San Germán de Alaska subir en una columna de fuego, el staretz Serafín Glinski vio el alma de San Serafín de Sarov, ascender al cielo. El profeta Eliseo, vio cómo el profeta Elías fue llevado al cielo en un carro de fuego. A pesar de nuestro deseo de penetrar con el pensamiento "allí," estamos limitados por el hecho de que aquellos "lugares" se encuentran fuera de nuestro espacio tridimensional.
La mayoría de los relatos actuales de los hombres que pasaron la muerte clínica, describen lugares y estados "cercanos" a nuestro mundo, todavía de este lado de la "frontera." Sin embargo se encuentran descripciones de lugares que recuerdan al "paraíso" o al "infierno," en los términos de los que hablan las Sagradas Escrituras.
Así, por ejemplo, en las comunicaciones de los Dres. Ritchi, Betty Maltz, Maurice Rawlings y otros, figura el infierno con serpientes, reptiles, hedor insoportable y demonios. En su libro "El retorno desde el mañana," el Dr. Ritchi relata lo que le pasó a él mismo en 1943, cuando vio las imágenes del infierno. Allí la atracción de los pecadores a los deseos terrenales era insaciable. Él vio a los asesinos que estaban como encadenados a sus víctimas. Los asesinos lloraban y les pedían perdón a sus víctimas, pero éstas no los oían. Eran inútiles lágrimas y ruegos.
Thomas Welch relata cómo, trabajando en un aserradero de Portland, estado de Oregón, resbaló, cayó al río y fue aplastado por unos enormes troncos. Los operarios trabajaron más de una hora para encontrar su cuerpo y sacarlo de debajo de los troncos. No observando ningún signo vital, ellos lo consideraron muerto. Mientras tanto, Thomas, en el estado de muerte temporal, se encontró en el borde de un inconmensurable océano de fuego. Viendo las enormes olas de azufre en llamas, él se petrificó de horror. Esta era la gehena de fuego, — no hay palabras humanas para describirla —. En el mismo borde de la gehena de fuego, él reconoció a algunas caras de conocidos que murieron antes. Todos estaban como paralizados de horror, mirando el movimiento de las olas de fuego. Thomas entendía que no había posibilidad de irse de allí. Comenzó a arrepentirse de que anteriormente se ocupó tan poco de su salvación. ¡Oh! Si él supiera lo que le esperaba, viviría en forma distinta.
En esto vio a alguien que caminaba en la lejanía. El rostro del desconocido reflejaba una gran fuerza y bondad. Thomas enseguida comprendió que era el Señor y que sólo Él podía salvar a su alma de la gehena. Tuvo la esperanza de que el Señor lo viera, pero el Señor pasó de largo, mirando a la lejanía. "Un poco más y Él desaparecerá y será el fin de todo" — pensó Thomas. De repente, el Señor volvió Su rostro y miró a Thomas. Esto era todo lo necesario — ¡solo una mirada del Señor! En un instante Thomas se encontró en su cuerpo y volvió a la vida. Todavía no alcanzó a abrir los ojos, oyó claramente cómo oraban sus compañeros que lo rodeaban. Muchos años después Thomas recordaba lo que había visto "allí," en sus menores detalles. Este suceso era imposible de olvidar. (Su caso, él lo describió en un librito: "Oregón amazing miracle" Christ for the Nations, Inc., 1976).
El pastor Kenneth E. Hagin, recuerda cómo, en abril de 1933, cuando él vivía en Mackiney, en el estado de Tejas, su corazón se paró y el alma salió del cuerpo. "Después de esto, comencé a bajar, y a medida que bajaba se hacía más oscuro y más caluroso. Luego sobre las paredes de las cavernas vi el centelleo de unos malignos fuegos – aparentemente infernales. Por fin, surgió una llamarada y me arrastró. Muchos años pasaron de esto, pero todavía veo como real ante mí esta llamarada infernal.
Cuando llegué al fondo del abismo sentí la presencia a mi lado de un espíritu, que comenzó a conducirme. En este momento, sobre las tinieblas infernales, sonó una poderosa voz. No entendí lo que dijo, pero sentí que era la voz de Dios. De la fuerza de esta voz, tembló todo el reino infernal, como tiemblan las hojas de otoño, cuando sopla el viento. Inmediatamente, el espíritu que me empujaba me soltó y un fuerte viento me llevó de vuelta hacia arriba. De a poco comenzó a brillar la luz de la tierra. Yo me encontré de nuevo en mi cuarto y salté dentro de mi cuerpo, como el hombre salta en sus pantalones. Vi a mi abuela que me dijo: "Hijito, pensé que habías muerto." Después de un tiempo Kenneth se hizo pastor de una de las iglesias protestantes y dedicó su vida a Dios. Este caso lo describió en el folleto titulado "Mi testimonio" (4, pág. 91).
El Dr. Rawlings dedica un capítulo entero de su libro a los relatos de la gente que estuvo en el infierno. Unos vieron, por ej., un enorme campo donde los pecadores sin descanso batallaban, se mataban, herían y violaban unos a otros. El aire estaba lleno de gritos insoportables, imprecaciones y maldiciones. Otros describían lugares de trabajo sin sentido, donde unos crueles demonios abrumaban a las almas con el traslado de cosas pesadas de un lado a otro (4, cap.7).
Lo insoportable de los sufrimientos infernales es ilustrado con estos dos relatos tomados de libros ortodoxos.
Un paralítico había sufrido muchos años y por fin le rogó a Dios que haga cesar sus sufrimientos. Se le apareció un ángel y le dijo: "Tus pecados exigen purificación; el Señor te propone que en lugar de un año de sufrimientos en la tierra, que te purificarían, soportes tres horas de suplicios en el infierno: puedes elegir." El paralítico pensó un poco y eligió las tres horas en el infierno. Después de esto el ángel llevó su alma al infierno.
En todas partes reinaba una densa oscuridad, estrechez, por todos lados los espíritus del mal, los gritos de los pecadores, en todos lados solo sufrimientos. El alma del paralítico se atemorizó indescriptiblemente y sintió una gran congoja; a sus gritos sólo contestaba el eco infernal, y el borbotear de las llamas de la gehena. Nadie prestaba atención a sus quejas y sus gritos, todos los pecadores estaban ocupados con sus propios sufrimientos. Al paralítico sufriente le pareció que ya habían pasado siglos y que el Ángel se había olvidado de él.
Pero por fin apareció el Ángel y le preguntó: "¿Cómo te está yendo, hermano?" "¡Tu me engañaste!"- exclamó el sufriente. — "¡No fueron 3 horas las que pasaron, sino muchos años, en que me encuentro aquí en indescriptibles sufrimientos!"
"¡¿Cómo que años?!" — preguntó el ángel — "pasó sólo una hora y debes seguir sufriendo dos horas más." Entonces el sufriente comenzó a rogar al Ángel que lo devuelva a la tierra, donde él estaba de acuerdo en sufrir los años que fueran necesarios, con tal de dejar ese lugar de horrores. "Está bien, — contestó el ángel — Dios revelará en ti Su gran misericordia."
Encontrándose de nuevo en su lecho de enfermo, el paralítico soportó desde entonces, ahora ya con mansedumbre y con paciencia sus sufrimientos, recordando los horrores infernales, donde es incomparablemente peor (de las cartas de Sviatogoretz, pág. 89, carta 15ª, 1883).
He aquí el relato de dos amigos, de los cuales uno se retiró a un monasterio y llevaba allí un estilo de vida santa, y el otro se quedó en el mundo y vivía pecaminosamente. Cuando el amigo pecador, murió repentinamente, su amigo el monje comenzó a orar a Dios que le mostrara cuál había sido el destino de su compañero. Entonces una vez, en un sueño ligero, se le apareció su amigo muerto, y comenzó a relatarle acerca de sus insoportables sufrimientos, y cómo lo estaba consumiendo un gusano que nunca duerme. Diciendo esto, levantó su vestimenta hasta la rodilla y mostró su pierna cubierta totalmente de ese terrible gusano que le comía. De las heridas de la pierna salía tan espantoso hedor, que el monje se despertó de inmediato. Él salió corriendo de su celda y dejó la puerta sin cerrar. El hedor de la celda se desparramó por todo el monasterio. Como con el tiempo el mal olor no disminuía, todos los monjes tuvieron que mudarse a otro lugar. El monje que vio al prisionero infernal, en toda su vida nunca pudo liberarse del hedor, que se le quedó pegado (del libro: "Los eternos misterios de ultratumba," edic. del Monasterio de San Pantaleón en el Monte Athos).
Al contrario de éstas imágenes de horror, las descripciones del Cielo son siempre luminosas y alegres. Así, p. Ej. Thomas N., científico de fama mundial, se ahogó en la pileta cuando tenía 5 años. Por suerte uno de sus familiares lo vio, lo sacó del agua y lo llevó al hospital. Cuando los demás familiares se reunieron en el hospital, el médico les dijo que Thomas había muerto. Pero inesperadamente para todos, Thomas volvió a la vida. "Cuando estaba bajo el agua, — relataba después Thomas, — sentí que volaba por un largo túnel, a cuyo extremo vi una Luz que era tan fuerte que se la podía sentir. Allí vi a Dios en Su trono y debajo gente, o más posiblemente Ángeles, que rodeaban el trono. Cuando me acerqué a Dios, Él me dijo que mi tiempo todavía no había llegado. Yo sentía que quería quedarme pero repentinamente estuve otra vez en mi cuerpo." Thomas afirma, que esta visión le ayudó a encontrar el camino correcto en esta vida. Quiso ser científico para entender mas profundamente el mundo creado por Dios. Indudablemente tuvo grandes éxitos en esta dirección (7, pág. 167).
Betty Maltz, en su libro "Yo vi la eternidad," que salió en 1977, describe cómo, inmediatamente después de la muerte, ella se encontró sobre una hermosa colina verde. Se sorprendió al ver que teniendo tres heridas de operaciones, podía pararse y caminar libremente y sin dolor. Sobre ella había un claro cielo azul. El sol no estaba pero la luz lo invadía todo. Debajo de sus pies desnudos, un pasto de un color tan vivo como jamás había visto en la tierra, cada hojita de pasto parecía dotada de vida propia. La colina era empinada pero los pies se movían fácilmente, sin esfuerzo. Flores de vivos colores, arbustos, árboles. A la izquierda, una figura masculina con un manto. Betty pensó: "¿No sería este un Ángel?" Caminaban sin conversar, pero ella comprendió que él no era ajeno, que la conocía. Y se sentía joven, saludable y feliz. "Sentía que tenía todo lo que había deseado tener, que era todo lo que había querido ser, que iba allí a donde siempre había querido estar..." Luego delante de su mirada pasó toda su vida, vio su egoísmo y tuvo vergüenza, pero se sentía rodeada de cuidado y amor. Ella y su compañero se acercaron a un magnífico palacio de plata, "pero no tenía torres." Música, cantos. Ella oyó la palabra "Jesús." La pared de piedras preciosas, la puerta de perlas. Cuando la puerta se entreabrió por un instante, ella vio una calle con luz dorada. No veía a nadie en esa luz, pero comprendió que era Jesús. Quiso entrar en el palacio, pero se acordó de su padre y volvió a su cuerpo. Esta vivencia la llevó más cerca de Dios. Ella ahora ama a la gente.
San Salvio de Albi, jerarca de la Galia del siglo VI, volvió a la vida, después de permanecer muerto la mayor parte del día, y relató a su amigo Gregorio de Tour lo que sigue: "Cuando mi celda se sacudió cuatro días atrás, y tu me viste muerto, me levantaron dos Àngeles y me llevaron a la más alta cumbre del Cielo y bajo mis pies se veían, no sólo ésta lamentable tierra, sino también el sol, la luna y las estrellas. Luego me pasaron por una puerta que brillaba más fuerte que el sol y entraron al edificio, donde los pisos brillaban de oro y plata. Esta Luz es imposible de describir. Este lugar estaba lleno de gente y se extendía en todos los sentidos, tan lejos, que no se veían sus límite. Los Ángeles abrieron camino ante mí a través de la muchedumbre y entramos a aquel lugar al cual estaban dirigidas nuestras miradas aun cuando todavía estábamos no muy lejos. Sobre el lugar había una nube luminosa, más clara que el sol, y de ella escuché la Voz, que parecía la voz de muchas aguas.
Luego me saludaron ciertos seres, algunos vestidos con vestiduras sacerdotales, otros en vestimenta común. Mis acompañantes me explicaron que éstos eran mártires y otros santos. Mientras estaba parado allí, percibí alrededor de mí un perfume tan agradable, que era como si me alimentara, ya que no sentía necesidad ni de comer ni de beber .
Luego una voz desde la nube dijo: "Que este hombre retorne a la tierra, porque es necesario para la Iglesia." Yo me prosterné en el suelo y lloré. "Helas, helas, Señor — dije — ¿Por qué Tú me mostraste todo esto, sólo para luego quitármelo?" Pero la Voz contestó: "Ve en paz, Yo te guardaré hasta que te devuelva de nuevo a ese lugar." Entonces, llorando me fui a través de la puerta por donde había entrado."
Otra hermosa visión del Cielo es relatada por San Andrés el simple en nombre de Cristo, eslavo que vivía en Constantinopla en el siglo IX. Una vez, durante un duro invierno, San Andrés estaba acostado en la calle, y estaba muriéndose por el frío, y en eso sintió un extraño calor dentro de él, y vio un hermoso joven, cuyo rostro brillaba como el sol. Este joven lo llevó al paraíso, al tercer Cielo. He aquí lo que contó San Andrés, cuando volvió a la tierra.
"Por el permiso Divino, permanecí dos semanas en una dulcísima visión... Me vi en el paraíso y me maravillaba de la inefable belleza de ese hermoso y magnífico lugar. Había muchos jardines con altos árboles, que se mecían alegrando mi vista, y de sus ramas salía un agradable perfume. Estos árboles, por su belleza no se parecían a ningún árbol terrestre. En estos jardines había innumerables pájaros con alas doradas, blancas y multicolores. Ellos estaban posados sobre las ramas de los árboles del paraíso y cantaban tan bien que por su dulce cantar, yo me olvidaba de mí mismo... Después me pareció que estaba parado en la cima del Cielo y delante de mí caminaba un joven, con el rostro como el sol y vestido de púrpura... Cuando lo seguí, vi una alta y hermosa cruz, parecida al arco iris y rodeándola, unos cantores de fuego, que cantaban y alababan al Señor, crucificado en la Cruz por nosotros. El joven, que iba delante de mí, se acercó a la Cruz y la besó, indicándome a hacer lo mismo. Besando la Cruz, me llené de indescriptible alegría y sentí un perfume más fuerte que el anterior.
Siguiendo el camino miré hacia abajo y vi como un abismo marino. El joven me dijo: "No temas, debemos subir más alto." — y me dio su mano. Me agarré de ella, nos encontramos ya más alto que el segundo Cielo. Allí vi a magníficos hombres y su alegría es inexpresable en el lenguaje de los hombres... Nos elevamos hasta más alto que el tercer Cielo. Vi allá a numerosas fuerzas celestiales cantando y alabando a Dios. Nos acercamos a una cortina que brillaba como el relámpago. Delante de ella estaban parados unos jóvenes, parecidos a llamas, y me dijo el joven que me guiaba: "Cuando se abra la cortina, verás al Señor Jesucristo. Entonces saluda al altar de Su Gloria..." Y en esto una mano de fuego abrió la cortina y yo, a semejanza del profeta Isaías, vi al mismísimo Señor sentado en el trono alto y elevado, y los serafines volando alrededor de él. Sus vestiduras eran de púrpura, Su rostro irradiaba luz y Él me miraba con amor. Viendo esto, me prosterné delante de Él, saludando al Trono de Su Gloria. No se puede expresar con palabras toda la alegría que me embargaba al contemplar Su rostro. Hasta ahora, cuando recuerdo ésta visión, me lleno de indescriptible alegría. Trepidante estaba postrado ante mi Señor. Luego todo el ejército celestial cantó un hermoso cántico, y luego, sin darme cuenta cómo, de nuevo me encontré en el Paraíso (es interesante agregar que San Andrés, no viendo a la Virgen María, preguntó dónde estaba, y el Ángel le explicó: "¿Tú pensaste ver aquí a la Reina? No está aquí. Ella bajó al mundo desdichado, para ayudar a la gente y consolar a los acongojados. Yo podría mostrarte Su Santo lugar, pero no tenemos tiempo, ya que tú debes volver").
Así, según las vidas de los Santos y los relatos en los libros ortodoxos, el alma llega al Cielo después que deja este mundo y cruza el espacio entre este mundo y el Cielo. A menudo, esta parte del camino, está plagada por las trampas de los demonios. Siempre los ángeles llevan al alma al Cielo, ella nunca llega allí sola. Sobre esto escribió también San Juan Crisóstomo: "Entonces los ángeles llevaron a Lázaro... ya que el alma no llega por sí misma a aquella vida, porque para ella es imposible. Si nosotros, para ir de una ciudad a otra necesitamos un guía, más todavía el alma necesitará del guía para el camino cuando se separa del cuerpo, y debe ser presentada a la vida futura." Es claro que los relatos contemporáneos sobre la Luz y los lugares de gran hermosura, no son verdaderas visitas a estos lugares, sino solo "visiones" y "pre-degustaciónes" de ellos en la distancia.
La verdadera visita al Cielo siempre está acompañada de signos claros de la Gracia Divina, a veces un delicioso perfume, acompañado de un milagroso fortalecimiento de todas las potencias del hombre. Por ejemplo, el perfume alimentó a San Salvio en tal medida, que no necesitó ni comida ni bebida, durante tres días. Y sólo cuando él relató acerca de esto, el perfume desapareció. La profunda experiencia de la visita al Cielo es acompañada por el sentimiento de veneración ante la grandeza Divina, y la conciencia de la indignidad de uno mismo.
Con todo, la experiencia personal del Cielo, no se puede describir exactamente, ya que: "Ni ojo vio, ni oído oyó, ni percibió la mente humana, lo que Dios tiene preparado para los que Le aman." Y "Ahora lo vemos como a través de un vidrio opaco, como adivinando; entonces lo veremos cara a cara..." (1 Cor. 2:9 y 13:12).

Luna_Lunatica- Adquiriendo conocimientos

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Re: ¿Qué es lo más bajo que has hecho o has caído?
Perdona que no lo lea entero el segundo texto
. Demasiadas veces se repite el término "El Señor" (Dios) para mi gusto. No, no soy atea ni de lejos. Agnóstica tampoco. Tengo mis propias ideas al respecto.
En cualquier caso, ahí se habla de muerte clínica o temporal; podemos saber lo que nos cuentan los que han vuelto de esas dimensiones o lo que quiera que esos lugares sean. Pero nunca sabremos dónde van los que mueren -del todo-. Tampoco me valdría la explicación de un fantasma, pues doy por hecho que no ha pasado el umbral y no ha llegado aún a lo incognoscible.
Para gusto, las teorías. Yo también tengo otra sobre ascensiones de profetas y columnas de fuego. Es por eso que me resulta tan penosa la vida de los mortales, si ni si quiera tenemos la misma visión de adónde vamos cuando dejamos la vida.
. Demasiadas veces se repite el término "El Señor" (Dios) para mi gusto. No, no soy atea ni de lejos. Agnóstica tampoco. Tengo mis propias ideas al respecto.En cualquier caso, ahí se habla de muerte clínica o temporal; podemos saber lo que nos cuentan los que han vuelto de esas dimensiones o lo que quiera que esos lugares sean. Pero nunca sabremos dónde van los que mueren -del todo-. Tampoco me valdría la explicación de un fantasma, pues doy por hecho que no ha pasado el umbral y no ha llegado aún a lo incognoscible.
Para gusto, las teorías. Yo también tengo otra sobre ascensiones de profetas y columnas de fuego. Es por eso que me resulta tan penosa la vida de los mortales, si ni si quiera tenemos la misma visión de adónde vamos cuando dejamos la vida.

fairy- Miembro VIP

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Re: ¿Qué es lo más bajo que has hecho o has caído?
Yo lo más bajo que he caído es llegar a estar tan mal en un velorio... que le quité el protagonismo al muerto!
Ya la venía pasando mal desde hacía rato, cuando murió un familiar cercano. Durante el velorio, la angustia se empezó a hacer insoportable. Llamé desconsolada a mi mejor amigo (del que además siempre estuve enamorada). Me dijo que estaba ocupado, pero que si yo lo necesitaba él suspendía lo que estaba haciendo para ir a hacerme compañía. Le dije que sí lo necesitaba y me dijo que llegaría en un rato. Horas más tarde seguía sin aparecer. Cuando lo volví a llamar me dijo que ya me había dicho que no iba a ir porque estaba ocupado, y que yo no podía pretender que él dejara sus cosas y saliera corriendo a consolarme cuando a mí se me ocurriera. Esa fue la gota que rebalsó el vaso. Me quedé llorando a los gritos con el celular en la mano, tirada en la calle, en la puerta del velatorio. Incluso familiares con los que casi no tengo relación venían a preguntarme qué me pasaba y trataban de consolarme. Ya ni me importaba lo que pensaran los demás. Sentía que el dolor era tan intenso que no me entraba en el cuerpo. No podía dejar de fantasear con clavarme cuchillos en el cuerpo. Esa ideo siguió dando vueltas en mi cabeza, sin permitirme pensar en nada más durante por lo menos un par de meses. Esa fue mi peor época. Fue hace unos tres años.
Ya la venía pasando mal desde hacía rato, cuando murió un familiar cercano. Durante el velorio, la angustia se empezó a hacer insoportable. Llamé desconsolada a mi mejor amigo (del que además siempre estuve enamorada). Me dijo que estaba ocupado, pero que si yo lo necesitaba él suspendía lo que estaba haciendo para ir a hacerme compañía. Le dije que sí lo necesitaba y me dijo que llegaría en un rato. Horas más tarde seguía sin aparecer. Cuando lo volví a llamar me dijo que ya me había dicho que no iba a ir porque estaba ocupado, y que yo no podía pretender que él dejara sus cosas y saliera corriendo a consolarme cuando a mí se me ocurriera. Esa fue la gota que rebalsó el vaso. Me quedé llorando a los gritos con el celular en la mano, tirada en la calle, en la puerta del velatorio. Incluso familiares con los que casi no tengo relación venían a preguntarme qué me pasaba y trataban de consolarme. Ya ni me importaba lo que pensaran los demás. Sentía que el dolor era tan intenso que no me entraba en el cuerpo. No podía dejar de fantasear con clavarme cuchillos en el cuerpo. Esa ideo siguió dando vueltas en mi cabeza, sin permitirme pensar en nada más durante por lo menos un par de meses. Esa fue mi peor época. Fue hace unos tres años.

Anita- Empezando a destacar

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Empleo - Ocio: más ocio que empleo
Humor: bastante, por suerte
Tengo: No lo sé

Re: ¿Qué es lo más bajo que has hecho o has caído?
El intento de suicidio, fue lo peor de todo. Es algo que se te queda marcado para siempre. Sé como iba vestida ese día y como lo planeé todo. Lo recuerdo (casi) todo. Y las ideas suicidas que vienen a la mente de vez en cuando...
Y hacerme cortes en los tobillos, también. Últimamente he tenido la tentación de volver a hacerlo, pero me autocontrolo de maravilla.
Y hacerme cortes en los tobillos, también. Últimamente he tenido la tentación de volver a hacerlo, pero me autocontrolo de maravilla.

Sora- Miembro habitual

- Mensajes: 1960
Empleo - Ocio: Estudiant
Humor: I'm a banana.
Re: ¿Qué es lo más bajo que has hecho o has caído?
La vida que mis padres me han dado con tanto sacrificio la eché a perder hace años por problemas de ansiedad y baja autoestima. Si hubiese tenido el valor de sentarme con ellos a contarles mis problemas quizá me habrían ayudado, sobre todo mi hermano, que es una de las mejores personas que he conocido. Pero la misma naturaleza de este problema impide toda comunicación. Me pregunto hasta qué punto soy culpable o simplemente fueron las circunstancias que me rodearon...

Parsec- Adquiriendo conocimientos

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Mensajes: 101
Edad: 69
Tengo: --

Re: ¿Qué es lo más bajo que has hecho o has caído?
Parsec escribió: Pero la misma naturaleza de este problema impide toda comunicación.
Se puede marear la perdiz y dar rodeos con otras posibilidades, pero esta frase es, para mí, esencial en el entendimiento de la raíz de un problema de carácter social. Y lo lamentable es que, salvo el que lo sufre, no es algo que la gente entienda demasiado bien. Pero, ¿cómo explicarse? He aquí el círculo de la infinita frustración comunicativa.

Donatien Alphonse- Empezando a destacar

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Re: ¿Qué es lo más bajo que has hecho o has caído?
Yo he tocado fondo muchas veces y el caído bajo otras cuantas, el alcohol, drogas, intento de suicidio, cortes, todo un abanico de situaciones que sólo me hacen sentir peor porque aún sigo ahí

FanPizarnik- Conociendo el foro

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Tengo: TLP

Re: ¿Qué es lo más bajo que has hecho o has caído?
lo mas bajo que he caido es empezar a cortarme los brazos, a quemarme en lugares no visibles, pero eso ocurrio cuando en Colombia no sabiamos q era ser emo. jajajajaj.... fue hace muchos años, lo recuerdo como a traves de un velo, ahora lo he superado bastante eso de la depre, pero he caido en fobia social y ansiedad, asi que no puedo dar fe de sentirme mejor. Al menos ya no soy capaz de flagelarme, me parece ridiculo. Con todo respeto de aquellos q si lo hagan, pues en su momento tuvo sentido.

Emilia Guevara- Conociendo el foro

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